Un
homenaje a la flor de azahar en el instante preciso de su apertura, cuando su
aroma es mas tierno, limpio y celestial.
Una
caricia botánica que transforma el frescor del jardín andaluz en ritual diario
de bienestar y elegancia natural.
1.
Aplicación: Pulveriza en puntos de pulso como muñecas, cuello y detrás de las
orejas.
2.
Reaplicación: Reaplica según sea necesario a lo largo del día para mantener la
fragancia fresca y duradera.
3. Disfruta:
Siente la energía y frescura del azahar amarga en cada aplicación.